La ilusión de un verano sin fin

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Everlasting Pictures @Alessandra Sanguinetti

VERDICT: Dos mujeres del campo argentino son las actrices más que los sujetos en el primer largometraje de la fotógrafa Alessandra Sanguinetti, sincero, emotivo y con una estética muy elevada.

Una saga de tres décadas acerca de dos mujeres reales requiere un esfuerzo muy grande para no convertirlas en especímenes de laboratorio o conejillos de indias humanos.  Alessandra Sanguinetti evita ese peligro con amor y una confianza imbatibles de todos los participantes. La ilusión de un verano sin fin da la bienvenida a una nueva voz sensible, artística pero con los pies en la tierra al cine de América Latina.
Alessandra Sanguinetti es una reconocida fotógrafa americano-argentina, miembro de la Agencia Magnum y ganadora de una beca Guggenheim. Una de sus trabajos artísticos es una serie de retratos de dos chicas en un entorno rústico en Argentina. Las niñas Guillermina and Belinda, primas entre si, eran objetivos plásticos y naturales para la cámara tanto de fotografía como de video. Por más de 30 años jugaron más que trabajaron con Sanguinetti, montaron pequeñas escenas dramáticas, con la utilería que estaba a la mano. Sanguinetti siguió con su carrera fotográfica, regresando por incontables veranos a esa pequeña comunidad. Después, con las fotos produjo un libro   The adventures of Guille and Belinda, varias exposiciones y una sección en el Vogue italiano con vestuario de diseñadores.
En 2017, con más de 80 horas de material de video pidió ayuda para transformarlo en “una película de verdad” según dice en los créditos. La directora y productora argentina  Julia Solomonoff (El último verano de la Boyita, Hermanas, Nadie nos está mirando como directora; Cocalero, Historias que solo existen cuando son contadas, Pendular como  productora) fue la elección perfecta, talentosa, eficiente pero muy respetuosa. El equipo junto al editor Andrés Tambornino  dio al material la formalidad y estructura necesarias para hacerla una historia que pueda ser entendida, comprendida y disfrutada alrededor del mundo.
La película empieza con Guille y Belinda como unas niñas de 9 y 10 años. Después de alrededor de 20 minutos de idas y venidas, con algunos diálogos con la fotógrafa, la narrativa empieza a sentirse banal y un poco aburrida. Es posible que tuvieran más cantidad de material de esa época. Sin embargo en los años adolescentes la historia se profundiza y sabemos que estamos aquí ante algo más grande. Toda la película exuda una gran sensibilidad, sin señas de paternalismo, condescendencia o intrusión. Guille y Belinda hablan solo de lo que ellas quieren, Sanguinetti no busca el melodrama en un embarazo adolescente ni hace énfasis en su situación económica.  Guille and Belinda tienen una dignidad innata y la habilidad de dejarse dirigir que las hace verse cómodas tanto en prendas de diseñador como en la ropa interior de algodón de su infancia, secada al aire en el campo. Están ausentes la pobreza como tema y lo folclórico tan común al cine de América Latina. Es simplemente la vida cotidiana, la directora y fotógrafa como parte de la familia, una prima honoraria, “de cariño”.
La ilusión de un verano sin fin se estrenó  en Locarno en donde ganó varios premios. A juzgar por la entusiasta recepción de ayer en el Festival de San Sebastián, la película será bienvenida en Festivales y aún en exhibiciones en cines alrededor del mundo.
Director y guion: Alessandra Sanguinetti
Productora: Julia Solomonoff
Everlasting Summer (Argentina)
Con: Guillermina Aranciaga, Belinda Stutz
Fotografía:
Alessandra Sanguinetti
Edición:  Andrés Tambornino
Sonido: Lena Esquenazi
Compañías Productoras: Everlasting Summer (Argentina) en coproducción con Impact Partners (USA) y MUBI (USA)
Ventas internacionales:
Autlook (Austria)
En español
Duración: 93 m.