La perra

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(c) Simone D’Arcangelo

VERDICT: El tercer largometraje la directora chilena Dominga Sotomayor se estrena en la Quincena de Realizadores una brillante película sobre el abandono sin melodrama.

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América Latina atesora el melodrama pero La perra de Dominga Sotomayor hace de la sobriedad su mejor herramienta en esta película sobresaliente.

La perra está basada en la novela homónima de Pilar Quintana. La película mueve la narración 5000 al sur del mismo oceáno; de una comunidad de afrodescendientes en el pacífico colombiano a una isla en la región del Bio Bio en Chile. La adaptación, más bien reescritura de la directora y la guionista Ines Bortegaray, pule el retrato de la simbiosis de la protagonista con su entorno.

Silvia (Manuela Oyarzún), una mujer adusta al final de la treintena vive con su pareja Mario (David Gaete) en una casa modesta alejada del muelle y el caserío. Silvia es casi ermitaña con un deber especial:  es la guardiana de una monumental estructura de concreto vacía con la excepción de una recámara que ella limpia con asiduidad y devoción. Ellos y toda la isla viven de recoger algas marinas comestibles y pescar. La vida cotidiana -dura pero tranquila y con buenos ratos- cambia cuando Silvia adopta a una cachorrita que los pescadores recogieron en el mar. Cuando elige su nombre Yuri, ya son inseparables.

A pesar de algunos pequeños tropiezos – anticipar la tragedia, el más claro- Sotomayor resuelve con seguridad uno de los temas más difíciles del cine: el abandono. ¿Cómo retratar la ausencia?, ¿cualquier ausencia es abandono?, ¿tiene culpa el que abandona?, o ¿tal vez el abandonado?  La perra hace estas preguntas, sin palabras,  varias veces y deja que espectador que las conteste, o no, según le parezca. Hay material para varias teorías.

Silvia vive del mar, lo conoce íntimamente;  su fisonomía adusta refleja la naturaleza agreste de la isla. La impecable fotografía  de Simone D’Arcangelo  y la calculada edición  de Federico Rotstein nos dan la belleza del lugar sin convertirlo en un promocional turístico.

La actuación de  Manuela Oyarzún como protagonista es parca pero refleja el arco narrativo. Sus rasgos se suavizan cuando está con Yuri mucho más que con Mario. Cuando sus recuerdos -la explicación para la audiencia- se intercalan con el presente, vamos desde la apatía de Silvia joven (Rafaella Grimberg) por la ausencia de su madre – hasta la desesperación  y la rabia por otras desapariciones. Cuando Silvia  decide ser la que abandona, Oyarzún  es la cara de la venganza por todos los que han dejado la isla.

Las dos primeras películas de Sotomayor —De jueves a domingo y Demasiado tarde para morir joven— le dieron suficiente prestigio para asegurar que La perra tenga una muy buena temporada en festivales. La pequeña pero encantadora participación del famoso actor brasileño Selton Mello, junto con una buena acogida en Cannes, aumentaría sus posibilidades de una distribución internacional.

Director: Dominga Sotomayor
Guion: Inés Bortagaray, basada en la novela homónima de Pilar Quintana
Productores: Rodrigo Teixeira, Fernando Bascuñán, Berta Marchiori
Productores ejecutivos: Nicolás San Martín, Selton Mello, Fernando Fuentes
Elenco: Manuela Oyarzún, David Gaete, Selton Mello, Paula Luchsinger, Paula Dinamarca, Rafaella Grimberg
Fotografía: Simone D’Arcangelo
Edición: Federico Rotstein
Diseño de producción: Natalia Geisse
Diseño de vestuario: Francisca Tuca
Música: Clint Mansell
Sonido: Javier Umpierrez
Compañías productoras: RT Features (Brasil) , Planta (Chile), Fondo de Fomento Audiovisual Convocatorias 2024 & 2026 of the Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio del Gobierno de Chile..
Ventas internacionales: Lucky Number (Fr
Muestra: Cannes Film Festival (Un Certain Regard)
En español
112 minutos