El deshielo

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(c) Ronda Cine

VERDICT: La segunda película de la directora chilena Manuela Martelli es muy efectiva como thriller sobre personas desaparecidas pero estira demasiado sus alegorías políticas.

La exploración de Manuela Martelli sobre el lado oscuro de la historia chilena continúa con El deshielo, que gira alrededor de las observaciones de una niña sobre cómo reacciona la gente ante la desaparición de una adolescente en una remota estación de esquí en los Andes. El deshielo se estrena en Un Certain Regard en Cannes. Aquí Martelli eleva la apuesta estilística y política de su debut 1976 con una continuación altamente pulida que busca cubrir más terreno histórico y político: critica el legado colonial de Chile, la explotación burguesa de los pobres rurales y la amnesia colectiva en el país mientras sus líderes buscan cambiar de página sobre la era Pinochet.

Todo esto no es algo que se pueda integrar fácilmente en una película de menos de dos horas, y además una que está muy anclada en tópicos melodramáticos de las desventuras familiares. Aun así, la habilidad de Martelli para apropiarse y transformar hitos del género fácilmente reconocibles —el hotel invernal en medio de la nada, una niña al tanto de los desafortunados acontecimientos a su alrededor— deberá servir como prueba de su posición como una de las cineastas con mayor rango y socialmente conscientes en el Chile de hoy.

En el helado centro de El deshielo está Inés (una deslumbrante Maya O’Rourke), una niña de nueve años que deambula por el hotel de esquí de su familia mientras sus padres están en el extranjero trabajando en el pabellón de Chile para la expo mundial, la primera en la que participa el país desde la destitución de Augusto Pinochet en 1990. Sentada frente a la televisión con su abuela —que está planeando expandir el resort con inversionistas españoles— Inés ve a su padre promoviendo el regreso de Chile a la normalidad e invitando a la gente para que haga negocios en el país. Y además está la pieza de resistencia en el pabellón: un iceberg de 60 toneladas cortado de las regiones antárticas chilenas y transportado a España para la expo.

Mientras ocurre todo esto, la única fascinación de Inés es Hanna (Maia Rae Domagala), una joven esquiadora alemana que entrena y se aloja en el hotel con su equipo. Al presenciar el acoso al que Hanna es sometida y la incómoda relación entre ella y su entrenador (Jakub Gierszal), Inés se hace amiga de la chica y descubre muchos secretos suyos – su amor por el Goth, que fuma y sobre su madre, que “viene de un país que ya no existe” – hasta que desaparece un día después de una noche con Sebastián (Lautaro Cantillana), el primo de Inés.

Hasta este punto, Martelli logra encontrar un interesante equilibrio al narrar la desaparición de Hanna con alusiones esporádicas a las divisiones históricas de Chile, como la sutil revelación de la apropiación ilícita por parte de la familia de las tierras indígenas donde se encuentra el hotel, o la forma en que los personajes blancos (es decir, la familia de Inés) infantilizan  y menosprecian a los mestizos. (Quizá sea revelador que Inés haya elegido desde el principio de qué lado está, ya que constantemente se escapa a dormir con la servidumbre.)

Cuando llega la madre de Hanna (Saskia Rosendahl), la película básicamente se convierte en un melodrama familiar con los giros y discusiones esperados sobre la crianza de los hijos – un rompimiento que distrae de la misteriosa atmósfera de El deshielo, invocada por la paleta de color de Benjamin Echazaretta, los zooms lentos y la edición de Yibrán Asuad.

Director, guion: Manuela Martelli
Productores: Alejandra García, Alex C. Lo, Andrés Wood
Productor ejecutivo: Javier Palma Quaas
Elenco: Maya O’Rourke, Maia Rae Domagala, Saskia Rosendahl, Jakub Gierszal, Paulina Urrutia
Fotografía: Benjamin Echazaretta
Edición: Yibrán Asuad
Diseño de producción: Nohemí González
Diseño de vestuario: Carolina Espina
Música: María Portugal
Sonido: Javier Umpierrez
Compañías productoras: Ronda Cine, Cinema Inutile, Wood Producciones
Ventas internacionales: Films du Losange
Muestra: Cannes Film Festival (Un Certain Regard)
En español, inglés y alemán
108 minutos