Chicas tristes

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Colectivo Colmena

VERDICT: La directora debutante Fernanda Tovar evita la estética sombría pero no la seriedad en el tema del abuso sexual.

A veces el peligro no viene de un desconocido; a veces el abuso sexual no surge de una jerarquía de poder, sino de un chico de tu misma edad que parece agradable pero no sabe escuchar un “NO”. Chicas tristes es una protesta contundente, envuelta en la estética colorida del mundo adolescente.

Paula (Rocío Guzmán), dedicada y responsable, y La Maestra (Danara Álvarez), ingenuamente divertida, forman una pareja inseparable de adolescentes en Coapa, un barrio popular de la Ciudad de México. Nadadoras a nivel competitivo y bailarinas aficionadas, coquetean, estudian un poco, se toman *selfies* y conversan mucho; llevan una vida adolescente activa y cotidiana. Durante una fiesta de Año Nuevo, la situación se torna oscura y toda su vida —incluso su amistad— corre peligro. De repente, las chicas se sumen en la tristeza, debatiéndose entre la posibilidad de buscar justicia o venganza.

La directora debutante Fernanda Tovar quiere ser una observadora aguda y sin juzgar. En el guion no aparecen frases como “denuncia para salvar a otras” ni el lamento culposo de un padre “no te protegí”. El foco se centra en la víctima —y, esperamos, en su sobreviviente— del delito, quien desea, por encima de todo, no quedar marcada por la agresión. Paula y La Maestra cuentan con una red de apoyo: un hermano místico afecto a las drogas recreativas, una instructora de baile trans y un padre empático; con ellos no hace falta hablar, comprenden esa tristeza repentina.

El agresor simplemente sigue con su vida, queriendo incluso salir con la chica; su rostro nunca aparece en primer plano, permanece en la periferia de la inteligente fotografía de Rosa Hadid Hernández. Es una forma sutil pero eficaz de mostrar desprecio hacia él. El agua —elemento que en sus vidas representa la competición más que la diversión— se muestra también como un medio relajante y tranquilizador.

La principal productora, el colectivo mexicano Colectivo Colmena, opera bajo un modelo de trabajo colaborativo —más que empresarial— que ha demostrado ser exitoso. Tanto sus cortometrajes como sus largometrajes se basan en la colaboración —un cambio loable en una industria dominada por el ego—, combinando intereses personales con problemáticas sociales. Evitan los efectos especiales o las puestas en escena artificiosas, pero cuentan con una gran calidad de producción. Sus largometrajes —Todos los incendios, Lumbrensueño y Mostro, entre otros— han sido galardonados en varios festivales importantes. Chicas tristes ya ha emprendido un camino que, espero fervientemente, incluya su estreno en salas de cine en México para encontrar a su público ideal: los jóvenes latinoamericanos.

El desenlace es, como suele ocurrir en la vida, un punto intermedio; pero uno que permite a las chicas seguir adelante con sus vidas. Quizás la mejor venganza sea ser feliz.

Dirección y guion: Fernanda Tovar
Producción: Daniel Loustaunau, Carlo D’Ursi, Samuel Chauvin
Elenco: Rocío Guzmán, Darana Álvarez, Tatsumi Milori, Tomás García Agraz,
Mónica del Carmen
Fotografía: Rosa Hadit Hernández
Música: Wissam Hojeij, Carolina Torres,
Sebastián Cárdenas Vesga
Edición: José Pablo Escamilla
Sonido: Alejandro Castillo, Eva Valiño
Diseño artístico: Selva Tulián
Compañías productoras: Colectivo Colmena (Mexico), Potenza Producciones (Spain)
Promenade Films (France)
Exhibición: San Sebastian Film Festival (Horizontes Latinos)
En español
Duración: 90 min